Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares contribuyen a 17,7 millones de muertes cada año. Los factores de riesgo más implicados en su aparición son modificables e incluyen el sedentarismo, la alimentación desequilibrada, el tabaquismo y el alcoholismo.

Dos recientes estudios han cuantificado el papel que tienen el desayuno y el consumo de tabaco en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

Un estudio observacional transversal con una muestra de 4052 participantes sanos, liderado por el Dr. José L. Peñalvo de la Universidad de Tufts (Boston, Massachusetts), ha confirmado que saltarse el desayuno se asocia con un mayor riesgo de aterosclerosis subclínica y podría servir como marcador de un estilo de vida poco saludable.

El estudio analizó a personas de 40 a 54 años sin antecedentes de enfermedad cardiovascular, en función de sus hábitos de desayuno: un primer grupo que desayunaba muy poco o nada (<5% de las calorías diarias), un segundo grupo que desayunaba poco (entre un 5-20% de las calorías diarias) y un tercer grupo que desayunaba mucho (>20% de las calorías diarias). El impacto del desayuno en la aterosclerosis se estudió analizando la presencia de placas de aterosclerosis en las arterias carótidas y femorales, aorta y coronarias mediante ecografías vasculares.

Los investigadores encontraron una presencia hasta 1,5 veces superior en el número de placas ateroscleróticas y una afectación de las arterias 2,5 veces mayor en el grupo de personas que se saltaba el desayuno (n = 118) comparado con el grupo que tomaba un desayuno más energético (n = 1122). Los que no desayunaron tuvieron además una peor calidad global de la dieta.

En esta línea, una revisión reciente subraya el papel protector del desayuno en la adiposidad infanto-juvenil, que puede estar relacionado con un perfil cardiometabólico más saludable.

En relación al efecto del tabaco en la salud cardiovascular, una revisión sistemática con metaanálisis de 141 estudios de cohortes, liderado por la Dra. Dusan Milenkovic de la Escuela Universitaria de Londres, ha mostrado que fumar un solo cigarrillo al día conlleva un mayor riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular de lo esperado.

Para investigar el impacto del tabaco sobre el riesgo de enfermedades cardiovasculares y el ictus, los investigadores analizaron los resultados de 141 estudios de cohortes y estimaron los riesgos relativos de fumar 1, 5 o 20 cigarrillos por día.

Encontraron que los hombres que fumaban un cigarrillo al día tenían hasta el 46% del aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular y el 41% del incremento del riesgo de ictus atribuibles al consumo de una cajetilla (20 cigarrillos) diaria. En comparación a los no fumadores, los hombres que fumaban alrededor de un cigarrillo por día tenían un 48% más de riesgo relativo de enfermedad cardíaca y un 25% más de riesgo de accidente cerebrovascular.

En las mujeres, fumarse un único cigarrillo por día aumentó el 31% del riesgo de enfermedad cardiovascular y el 34% del riesgo de ictus atribuibles al consumo de un paquete al día. En relación a las mujeres que nunca han fumado, las mujeres fumadoras tenían un 57% más de riesgo relativo de enfermedad cardíaca y un 31% de riesgo de ictus.

Teniendo en cuenta que fumar un solo cigarrillo al día ya representa alrededor de la mitad del aumento de riesgo de enfermedad cardiovascular e ictus que conlleva fumar un paquete diario, estos nuevos hallazgos ponen de manifiesto que cualquier consumo de tabaco puede repercutir sobre la salud del corazón.

“No saltarse el desayuno beneficia la salud cardiovascular de personas sanas y fumar un único cigarrillo al día supone cerca de la mitad del aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular e ictus atribuible a fumar un paquete diario”.

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Referencias de los estudios:
Uzhova I, Fuster V, Fernández-Ortiz A, et al. The importance of breakfast in atherosclerosis disease: insights from the PESA study. J Am Coll Cardiol 2017; 70(15):1833-42.
Blondin SA, Anzman-Frasca S, Djang HC, et al. Breakfast consumption and adiposity among children and adolescents: an updated review of the literature. Pediatr Obes. 2016; 11(5):333-48.
Hallström L, Labayen I, Ruiz JR, et al. Breakfast consumption and CVD risk factors in European adolescents: the HELENA (Healthy Lifestyle in Europe by Nutrition in Adolescence) Study. Public Health Nutr 2013; 16(7):1296-305.
Hackshaw A, Morris JK, Boniface et al. Low cigarette consumption and risk of coronary heart disease and stroke: meta-analysis of 141 cohort studies in 55 study reports. BMJ 2018; 360:j5855.