El infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST es la manifestación más frecuente de los síndromes agudos coronarios y se manifiesta con un gran espectro de síntomas. En España, el síndrome coronario agudo sin elevación del segmento ST representa dos tercios de las hospitalizaciones por síndrome coronario agudo y con una mortalidad que oscila entre el 4-6%.

 

Tratar el síndrome coronario agudo sin elevación del segmento ST

Un reciente estudio retrospectivo, liderado por el Dr. José Ramón González Juanatey en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela (CHUS) y realizado con 2952 pacientes diagnosticados con síndrome coronario agudo sin elevación del segmento ST, ha confirmado que la cirugía de temprana revascularización y una mayor adherencia al tratamiento farmacológico aportan un mayor pronóstico de supervivencia para este tipo de pacientes.

El estudio ha durado casi 12 años y ha analizado los datos demográficos, clínicos, ecocardiográficos y angiográficos de los pacientes diagnosticados con síndrome coronario agudo sin elevación del segmento ST y categorizados según la escala GRACE, que se utiliza para predecir el riesgo de muerte e infarto en los pacientes que se presentan con diagnóstico de síndrome coronario agudo.

 

Reducir la mortalidad del síndrome coronario agudo

Los investigadores concluyen que la revascularización percutánea temprana y la mayor adherencia al tratamiento con los fármacos indicados por las guías de práctica clínica redujeron la mortalidad del síndrome coronario agudo sin elevación del segmento ST en un 35%, y las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca en un 29% en el periodo 2003-2015.

La reducción de los tiempos de revascularización en este tipo de pacientes puede contribuir a su mayor pronóstico a largo plazo y contribuir a una mejor calidad de la atención hospitalaria hacia este tipo de paciente.

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Alvarez-Alvarez B, Abou Jokh Casas C, Garcia Acuña JM, et al. Temporal trends between association of evidence-based treatment and outcomes in patients with non-ST-elevation myocardial infarction. Int J Cardiol 2018;260:1-6.