Obesidad  y riesgo cardiometabólico

La obesidad es un importante problema de salud pública, debido a su creciente prevalencia y asociación con enfermedades crónicas que incluyen la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y la esteatosis hepática no alcohólica. El ejercicio físico interviene, junto a la alimentación, en el control del desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético de la obesidad. Sin embargo, se desconocen todos los mecanismos que explican el papel beneficioso del ejercicio para la salud cardiovascular.

Un reciente estudio prospectivo de 6809 pacientes del estudio MESA ha confirmado que la obesidad que no se acompaña de tres o más de los componentes del síndrome metabólico (hipertrigliceridemia, colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad bajo, presión arterial elevada, alteración en la regulación de la glucosa y obesidad abdominal) puede evolucionar al cabo del tiempo a un diagnóstico de síndrome metabólico, estando relacionados su duración y la presencia de obesidad con un mayor riesgo cardiometabólico.

 

Obesidad metabólicamente saludable y síndrome metabólico

Casi la mitad de los pacientes con obesidad metabólicamente saludable al inicio del estudio desarrollaron síndrome metabólico durante un seguimiento de 12 años y tuvieron un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (odds ratio: 1,60; intervalo de confianza al 95%: 1,14-2,25), en comparación con aquellos que tenían obesidad metabólicamente saludable estable o normopeso. Además, se observó una relación dosis-respuesta significativa entre la duración del síndrome metabólico y la enfermedad cardiovascular.

 

Ejercicio físico y regeneración del músculo cardiaco

Un segundo estudio en ratones, liderado por investigadores del Hospital General de Massachusetts en Boston (EUA), ha mostrado que el ejercicio físico puede potenciar la capacidad regenerativa de las células del músculo cardiaco.

Se midió la regeneración del músculo cardiaco a través de administrar el compuesto 15N-timidina que se une al nuevo ácido desoxirribonucleico cuando las células se dividen. En condiciones normales y tras un infarto de miocardio provocado, los investigadores constataron que los corazones de los ratones activos a los que no se les negó el acceso a las cintas rodantes de su jaula tuvieron un mayor número de células musculares cardiacas -la cantidad de cardiomiocitos aumentó hasta 4,5 veces en los ratones en condiciones normales-.

“La obesidad sin otros factores de riesgo metabólico puede evolucionar al cabo del tiempo a un diagnóstico de síndrome metabólico y el ejercicio físico puede estar implicado en la regeneración de las células del músculo cardiaco”.

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Referencias:
Mongraw-Chaffin M, Foster MC, Anderson CAM, et al. Metabolically healthy obesity, transition to metabolic syndrome, and cardiovascular risk. J Am Coll Cardiol 2018;71(17):1857-65.
Vujic A, Lerchenmüller C, Wu TD, et al. Exercise induces new cardiomyocyte generation in the adult mammalian heart. Nat Commun 2018;9(1):1659.