Una de las tendencias tecnológicas que lleva un tiempo entre nosotros es la denominada IoT (Internet of Things; siglas en inglés de “Internet de las cosas”). Este término, por otra parte nada ambiguo, hace referencia a objetos o dispositivos que se encuentran conectados a internet y que son parte de nuestro uso cotidiano. Fruto de esta conectividad de los objetos, éstos recogen datos que son capaces de gestionar y almacenar.

En el mundo de la sanidad las tecnologías IoT se han abierto camino de igual manera que en el resto de ámbitos de la sociedad, agilizando una gran cantidad de procesos automatizables.

Grandes empresas como Microsoft están apostando por el IoT aplicados al sector sanitario con algunos proyectos como Weka, un frigorífico que utiliza la monitorización remota para supervisar, mantener y distribuir las vacunas maximizando las garantías las mismas, aun en entornos con suministros eléctricos deficientes.

Además de dispositivos físicos, el software aplicado a la IoT está evolucionando con el fin de establecer sistemas de conectividad entre dispositivos e implementar funciones inteligentes en dispositivos médicos y sistemas de software relacionados. Empresas como Project KAA están desarrollando un código open source para dispositivos iOT, que aumentan su capacidad de procesamiento e interacción, reduciendo costes y haciendo que cualquier programador pueda enriquecer el código y mejorar las prestaciones.

Un frigorífico que utiliza la monitorización remota para supervisar, mantener y distribuir vacunas.