Padecer diabetes mellitus puede incrementar entre 3 y 6 veces, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular isquémico. En la actualidad, la administración del activador tisular del plasminógeno (tPA, por sus siglas en inglés) en la fase aguda, es la única estrategia terapéutica trombolítica aceptada por la European Medicines Agency (EMA). Sin embargo, efectos secundarios, como la aparición de hemorragias cerebrales, limitan su uso.

Un estudio preclínico reciente en ratones diabéticos, realizado por investigadores de la Universidad, el Complejo Hospitalario y el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra, así como del Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) y de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), concluye que la proteína metaloproteinasa de matriz 10 (MMP10, por sus siglas en inglés) podría resultar una alternativa más segura para el tratamiento del ictus.

Los resultados mostraron que la administración de MMP10 (6,5 μg/kg), solo o junto con tPA (10 mg/kg), redujo la lesión isquémica en ratones diabéticos en comparación con el control salino. En concreto, el efecto máximo, un 85% menos de volumen, se alcanzó trascurridos 3 días desde el accidente cerebrovascular.

Además, el tratamiento inhibió el estrés oxidativo, implicado en la progresión del daño isquémico. Ello podría explicar la disminución de la muerte neuronal observada tras la administración del compuesto.

MMP10 también contrarrestó la disrupción de la barrera hematoencefálica causada por el ictus. La integridad de dicha barrera resulta esencial para el mantenimiento de la homeostasis del tejido cerebral, pues previene el sangrado intracraneal, así como el edema cerebral.

La hiperglucemia, no solo favorece la aparición de la respuesta inflamatoria, clave en el deterioro vascular asociado con la diabetes, sino que también activa el proceso de coagulación de la sangre. No obstante, MMP10, a diferencia de tPA, consiguió disminuir este estado protrombótico en los animales tratados.

Los roedores usados en el trabajo desarrollaron diabetes mellitus después de recibir una sola dosis del compuesto antitumoral estreptozocina (180 mg/kg), por vía intraperitoneal. La inducción del accidente cerebrovascular se realizó mediante la inyección de trombina en la bifurcación de la arteria cerebral media, trascurridos 15 días desde de la aparición de la enfermedad metabólica.

Los científicos destacan que la administración de MMP10 no provocó ningún efecto secundario en los animales. Por consiguiente, concluyen que este MMP10 podría ser un candidato potencial para el tratamiento del ictus en pacientes diabéticos.

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Referencia del estudio:
Navarro-Oviedo M, Roncal C, Salicio A, et al. MMP10 promotes efficient thrombolysis after ischemic stroke in mice with induced diabetes. Transl Stroke Res 2018. doi:10.1007/s12975-018-0652-9.