La arritmia ventricular y los desfibriladores

La forma de arritmia más frecuente es la denominada fibrilación auricular. Afecta a unas 800.000 personas en España, de las cuales una de cada seis tiene un alto riesgo de sufrir un ictus durante su vida.

Según comenta la OMS (Organización Mundial de la Salud), el 25% de las muertes por causa cardiovascular se produce de forma súbita y normalmente está relacionada de algún modo con una arritmia ventricular.

el 25% de las muertes por causa cardiovascular se produce de forma súbita y normalmente está relacionada de algún modo con una arritmia ventricular

Con el fin de hacer frente a estas alteraciones, desde hace unos años los desfibriladores que se colocan íntegramente bajo la piel, sin ocupar vasos sanguíneos, los denominados desfibriladores automáticos inplantables (DAI) subcutáneos y, de manera más reciente, se están desarrollando los marcapasos sin cable miniaturizados que se insertan directamente en el interior del corazón mediante un catéter.

La unión de ambos avances tecnológicos será el futuro del tratamiento en arritmias lentas y rápidas. Este es uno de los temas que se debatieron en el último Ritmo 17, la Reunión Conjunto de la sección de Electrofisiología y Arritmias y de la sección de Estimulación cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el congreso de arritmias de habla hispana.

 

El DAI subcutáneo y el marcapasos sin cables

desfibrilador con y sin cables

 

El desfibrilador automático es un aparato implantable que vigila continuamente el ritmo cardíaco. Si se produce una arritmia potencialmente mortal, como son las taquicardias ventriculares rápidas, este dispositivo proporciona una descarga eléctrica para recuperar la actividad normal del corazón.

Una de la aplicaciones más comunes de los DAO es el tratamiento de pacientes con riesgo de muerte súbita, de las cuales actualmente se producen unas 350.000 muertes al año.

Antes los DAI eran transvenosos, es decir, requería de cables que recorrían las venas hasta llegar al interior del corazón, por lo que existía riesgo de rotura y de infecciones sistémicas severas, como una endocarditis. La novedad en este campo son los DAI subcutáneos, que no invaden los vasos sanguíneos, sino que se colocan debajo de la piel del tórax del paciente, por lo que, en caso de producirse una infección, el riesgo va a ser mucho menor y su intervención mucho más segura.

“Estos aparatos han ido evolucionando y reduciendo el tamaño y el peso, y cada vez incorporan más funciones. Ahora tienen la posibilidad de estimular, por ejemplo, los dos ventrículos a la vez para reforzar la contractividad del corazón e informar al médico en caso de que detecte señales de que se está produciendo un episodio de insuficiencia cardíaca”, explica Nicasio Pérez Castellano, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la SEC, en una entrevista con EFESalud.

En España, los DAI subcutáneos se implantan por indicación clínica desde hace unos cuatro años. “El año pasado hubo un despegue importante en la tasa de implantación de estos dispositivos”, informa el doctor Pérez Castellano.

Sin embargo, al no encontrarse dentro del corazón, los DAI subcutáneos no pueden realizar la estimulación cardíaca. Para solucionar esta carencia, se están desarrollando unas pequeñas cápsulas de marcapasos sin cables que miden unos tres centímetros de largo y menos de un centímetro cúbico de volumen y se colocan en el interior del corazón a través de un catéter.

Fuente: http://www.efesalud.com/hacia-marcapasos-sin-cables/