Nuestra sociedad y, por tanto, la gestión de la salud de las personas, cada vez se mueve más rápida. Antes, con conocimiento, experiencia, grandes recursos y procesos eficientes, se podían conseguir resultados, pero con la actual complejidad necesitamos organizaciones que apuesten por la creatividad, por la agilidad, por la curiosidad, por el aprendizaje continuo, por la experimentación o por una mayor asunción de riesgos. Además, la celeridad con la que se producen cambios, es imposible tener un conocimiento extenso de todo, y es cuando surge la necesidad de colaborar con otros perfiles que tienen este conocimiento y nos pueden ayudar a resolver los problemas o retos a los que nos enfrentamos. Se necesitan conocimientos de otras disciplinas para dar respuesta a los retos internos que se enfrenta cada ecosistema.

Por todos es conocido que, en los hospitales y en otros centros sanitarios, hemos dado la bienvenida a los economistas que nos guían a gestionar la economía de la salud, ingenieros y tecnólogos que nos ayudan a desarrollar soluciones, o hacer el mantenimiento de los recursos digitales que utilizamos diariamente.

Para ordenar la entrada de estos profesionales de oficios distintos y diversos a los de los profesionales sanitarios, y para maximizar los resultados que podemos alcanzar, es cada vez más frecuente la aparición de programas que fomentan el emprendimiento y la relación entre todos los agentes que pueden aportar su ‘granito de arena’ a resolver los retos en la gestión de la salud de los pacientes.

Hoy os queremos hablar de uno de estos programas, el d-Health Barcelona. Este programa de 9 meses de duración está promovido por Biocat (Fundación de la Generalitat de Catalunya que promueve la innovación en salud) surge concretamente para dar respuesta a esta necesidad.

En este programa se montan 3 equipos de trabajo multidisciplinares, formados por perfiles científicos, ingenieros, diseñadores y economistas. A cada equipo se le asigna un hospital (en las primeras ediciones han colaborado Hospital Clínic de Barcelona, Hospital Vall d’Hebrón, Hospital Sant Joan de Déu –pediatría- y el Instituto Guttman) y una especialidad (la cardiología ha sido una en las que se han trabajado).

Cada uno de los equipos sigue la misma metodología de trabajo a pesar de trabajar en diferentes centros y especialidades. La metodología utilizada en el d-Health Barcelona es una adaptación de la aplicada en la Universidad de Biodesign de la Universidad de Stanford o del programa Bioinnovate de Irlanda.

Esta metodología va desde la identificación de necesidades no cubiertas, al desarrollo de un prototipo de una solución que las resuelve y la construcción del modelo de negocio viable y testeado para llevarla al mercado.

El programa consta principalmente de 3 fases:

Fase 1: Inmersión clínica: Durante dos meses los participantes conviven dentro del hospital con los clínicos de la especialidad en la que están colaborando. Así de primera mano, y gracias a la observación, pueden detectar necesidades reales no cubiertas, tanto en la gestión de los pacientes como en el trabajo en equipo de todos los que profesionales que trabajan en ese servicio. En la especialidad de cardiología, dos de los equipos del programa, detectaron como retos a solventar:

  • la monitorización diaria de los pacientes con insuficiencia cardíaca para optimizar el tratamiento
  • detección y alerta a los pacientes isquémicos cuando padecen un infarto para reducir el tiempo entre que padecen el infarto y son tratados al hospital.

 

Fase 2: Invención: Las necesidades no cubiertas identificadas se filtran en función de unos parámetros objetivos con el objetivo de identificar aquellas necesidades en las que resolverlas supondría verdaderamente un impacto para el sistema sanitario, así como también, una solución de valor para los pacientes y, además tuviera un potencial de mercado atractivo a explotar.

De todas las necesidades, se escoge una única necesidad de la cual se hace una primera aproximación de concepto para resolverla. Algunas de las soluciones identificadas que dan respuesta a los retos mencionados:

  • Carematix, una báscula que monitoriza el cambio de peso para pacientes con insuficiencia cardíaca (factor relevante para identificar el inicio de una descompensación).
  • el EKG portátil de AliveCor que, mediante una aplicación en el móvil, te alerta cuando has padecido un infarto.

 

Fase 3: Implementación: La solución propuesta se testea con el mercado y los agentes implicados y se desarrolla el modelo de negocio. Finalmente, se presentan los proyectos en un acto final en el que se invitan a los agentes clave del sistema sanitario y potenciales inversores. Los equipos terminan el programa con las capacidades y base suficiente como para poder ir a una primera ronda de financiación para llevar la solución al mercado.

Algunos ejemplos de start-ups que han surgido de programas de este tipo son:

  • iRhythm: empresa nacida del programa Biodesign de Stanford, ofrece un parche impermeable que permite monitorizar la señal eléctrica del corazón del paciente de forma continua las 24 horas. Esta solución sirve para detectar cambios en el ritmo cardíaco y detección precoz de disfunciones.
  • Biotrace Medical: dispositivo que facilita la colocación de un catéter con electrodos; minimizando las complicaciones y el tiempo de procedimiento.
  • Gradient Therapeutics: catéter para tratar hipertensión pulmonar que reduce la resistencia vascular pulmonar y, por tanto, mejora el estado del paciente.

Nosotros, los autores de este artículo, hemos tenido la oportunidad de vivir la experiencia siendo dos participantes de algunas de la ediciones de este programa, y no queríamos perder oportunidad de compartir con vosotros algunos de los aprendizajes:

  • El día a día de cualquier profesión hace que no nos demos cuenta de las necesidades intrínsecas de nuestro trabajo.
  • Los profesionales no disponen de tiempo para observar y aprender de otros campos y poder captar todo lo que pasa fuera de su lugar de trabajo, que es alrededor del 99% de las cosas que pasan.
  • El sector salud aunque es pionero en muchas nuevas tecnologías, todavía tiene muchos retos que solventar.
  • El trabajo de equipos multidisciplinares permite desarrollar y llegar a objetivos más tangibles con menos tiempo. Gente motivada, con metodologías y recursos, son capaces de llevar y mejorar la práctica sanitaria a otro nivel. Como dice el dicho ‘Si vas solo llegarán más rápido, pero si vas en equipo llegarás más lejos’.
  • Empatizar y entender las necesidades de cada uno de los agentes del ecosistema es fundamental para aportar al mercado soluciones de valor con éxito.
  • Validar y testear con los usuarios las soluciones es imprescindible para no fracasar en el intento. ¡Y adaptarse y ser flexibles para ir adoptando constantemente las propuestas de valor!
  • Y, por último, pero no por eso menos importante, tener en cuenta que, tanto una buena comunicación, como un buen pitch cautivador de tu idea y un buen modelo de negocio (¡y no hablamos de números!) son claves para que el equipo de emprendedores puede llevar su solución al mercado.

Por todos es conocido que el sector salud se encuentra actualmente en un momento de cambio, y es el momento de ser proactivos, y de dar un paso adelante y de transformarse. Iniciativas como el programa objeto de este artículo dan la oportunidad de formar a agentes externos que pueden aportar grandes soluciones en la gestión de los pacientes.

 

Autores:

Nicholas Fenger, ingeniero biomédico.

Claudia Pardo, consultora de innovación especializada en sector salud.