Investigadores de la Universidad de Melbourne en Australia han desarrollado unas cápsulas electrónicas ingeribles por vía oral que pueden monitorizar de forma personalizada los efectos de la dieta en cada persona y pueden ser usadas potencialmente como una herramienta diagnóstica para los trastornos gastrointestinales.

La cápsula en cuestión contiene sensores de gas y de temperatura, un ordenador pequeño, un transmisor de radiofrecuencia y baterías. En un ensayo clínico piloto con 6 voluntarios sanos, los sensores han mostrado ser capaces de monitorizar los niveles de oxígeno, hidrógeno y dióxido de carbono a medida que el dispositivo recorre la luz del tubo digestivo, transmitiendo los datos de concentración de gas a un receptor de bolsillo de los voluntarios. Los perfiles de concentración de gas reflejan los gases producidos por las comunidades microbianas del intestino (denominadas en su conjunto microbiota intestinal) durante la fermentación de los alimentos y podrían utilizarse para distinguir a los voluntarios que siguen una dieta alta en fibra de aquellos que siguen una dieta baja en fibra.

Los resultados también han resaltado que estas cápsulas electrónicas son capaces de detectar los diferentes patrones de fermentación de los alimentos de las personas, lo que sugiere que los sensores podrían usarse para monitorear la respuesta de una persona a una dieta personalizada y como un biomarcador de su salud intestinal.

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Referencia
Kalantar-Zadeh K, Berean KJ, Ha N, et al. A human pilot trial of ingestible electronic capsules capable of sensing different gases in the gut. Nat Electron 2018;1:79-87.